Dermatología
El ABCDE de los lunares
Asimetría, bordes, color, diámetro y evolución: cómo reconocer cuándo un lunar debe ser revisado por un dermatólogo.
Dra. Karina Alfaro López, 2 de septiembre de 2020

Los lunares o nevos melanocíticos son neoformaciones (formaciones nuevas) que van apareciendo a lo largo de nuestra vida, casi siempre por exposición solar. Aunque existe una predisposición genética que determina cuántos lunares nos saldrán durante toda la vida, se requiere de luz solar para que se hagan evidentes.
De entrada, piensa que los lunares son buenos. Solo tienen riesgo de malignizarse (convertirse en cáncer) aquellos que están sometidos a traumatismo continuo —por ejemplo, los que se encuentran en zonas de roce como axilas, ingles, plantas de los pies, manos y genitales— y los que están expuestos a radiación solar por periodos prolongados. También tienen mayor riesgo las personas con antecedentes familiares de melanoma maligno o de algún otro tipo de cáncer de piel.
Como todos tenemos lunares en el cuerpo, y en algunas personas son muchos, es difícil llevar el control de las características de cada uno. Sin embargo, cuando un lunar empieza a dar síntomas —comezón, crecimiento brusco, cambio de coloración, sangrado o alguna molestia— es cuando debemos saber cómo "calificarlo". Para que no se nos olvide, lo identificamos como el A B C D E de los lunares.
A. Asimetría. Traza dos líneas rectas que se crucen por la mitad del lunar formando una cruz. Si las contrapartes son parecidas, podemos decir que es simétrico, que es lo más deseable.
B. Bordes. Todos los bordes deben estar bien delimitados, es decir, debemos poder identificar dónde termina el lunar y dónde empieza la piel sana. En algunas ocasiones se puede ver como "chorreado" el pigmento: esto no debe ocurrir. En otras se observa que el tono alrededor es más claro que la piel normal, lo cual también es motivo de consulta con tu dermatólogo.
C. Color. Entre menos colores tenga un lunar, menor riesgo de malignizarse hay. Los colores pueden ir en todas las escalas de café, y también pueden ser rojos o azules. Lo que no debes ver en un lunar es color negro o café muy oscuro. Entre más uniforme sea el color, mejor.
D. Diámetro. Los lunares mayores de 1 cm también son motivo de consulta, aun cuando no cumplan con el resto de los criterios.
E. Evolución. Un lunar normalmente no debe dar síntomas. En cuanto empieces a sentir comezón, a notar crecimiento rápido o sangrado, o si está en alguna parte del cuerpo que roce mucho —párpados, cuello, axilas, ingles, detrás de las rodillas—, también debe ser vigilado.
Actualmente la mayoría de los dermatólogos contamos con una herramienta muy útil, el dermatoscopio, para identificar los lunares y decidir si deben extirparse o no.
La Academia Americana de Dermatología recomienda una revisión dermatológica cada dos años en personas de 40 años o menos, mientras que en personas de mayor edad la revisión debe ser anual.
Recuerda que hay muchos tipos de neoformaciones en la piel: esta escala de medición aplica solamente para nevos melanocíticos.
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