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Protección

Las 8 cosas que debes saber de fotoprotección

Cómo actúa el sol sobre tu organismo y la guía práctica para elegir, aplicar y reaplicar correctamente tu protector solar.

Dra. Karina Alfaro López, 4 de agosto de 2020

Antes de hablar de fotoprotección es importante conocer los efectos del sol en nuestro organismo. Los rayos solares regulan la secreción de algunos neurotransmisores, como la serotonina, que nos ayuda a sentirnos felices; también intervienen en la producción hormonal y en el ciclo sueño-vigilia. Se ha observado que en las épocas del año más frías, cuando no hay actividades al aire libre, aumentan los casos de depresión, siendo más común en mujeres. Entre los síntomas destacan el aumento de apetito y de sueño, menor energía, menor capacidad de concentración, pérdida de interés en el trabajo, irritabilidad y aislamiento social. Estos síntomas son más frecuentes en países ubicados en latitudes más altas, es decir, más alejados del ecuador.

Otro efecto muy importante que se logra exclusivamente con la exposición solar es la producción de vitamina D. La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio y depositarlo en los huesos, de manera que logramos huesos fuertes y sanos. Además, es fundamental para el buen funcionamiento de los músculos y de suma importancia para el sistema inmunológico.

Por otro lado, el sol es el principal causante de la formación de radicales libres, es decir, de la oxidación de todas nuestras células. Esto provoca envejecimiento prematuro, manchas y, peor aún, cáncer de piel; también contribuye a la muerte celular, especialmente de las células de defensa de la piel. Con esto entendemos la necesidad de protegernos.

1. El daño solar se adquiere en los primeros años de vida, de ahí la importancia de cuidar a los más pequeños de la familia, y más si hay antecedentes familiares de cáncer de piel. Las recomendaciones de la Academia Americana de Dermatología son: los recién nacidos y hasta los tres meses de edad no deben exponerse directamente a los rayos del sol; los bebés de 6 a 12 meses deben utilizar pantallas solares —no filtros químicos—, de preferencia de origen mineral; y a partir del año de vida la aplicación de protector solar debe ser diaria, con productos específicamente diseñados para niños.

2. El FPS significa Factor de Protección Solar y nos ayuda a medir la potencia del bloqueador o filtro que estamos utilizando. Cada organismo responde de manera diferente ante la exposición solar, por eso es importante escoger adecuadamente el FPS. Este multiplica el tiempo que tarda una persona en ponerse roja tras la exposición: si alguien de piel clara tarda 5 minutos en enrojecerse, al utilizar un protector con FPS 30 el efecto es el resultado de multiplicar 5 × 30, lo que da 150 minutos de protección. Por ello debemos reaplicar el producto cada 2 a 4 horas.

3. El efecto de cualquier protector solar no es inmediato, por tal motivo debemos aplicarlo al menos 20 minutos antes de la exposición al sol, principalmente en los niños, ya que ellos están más en contacto con agua y sudor, que pueden diluir el producto.

4. En los adultos, y principalmente en mujeres, lo más recomendable es utilizarlo al principio de todas las cremas matutinas. Independientemente de la presentación —gel, fluido, crema o loción—, lo primero que debe tocar nuestra piel es el protector solar; de otra manera se diluye fácilmente con las cremas que aplicamos encima, ya que estas impiden o alteran el nivel de FPS. Actualmente existen protectores solares que también contienen ácido hialurónico u otros humectantes que pueden completar el cuidado de la piel, así es más fácil y práctico utilizar un solo producto por las mañanas.

5. Los rayos solares que manchan, arrugan y producen cáncer de piel atraviesan las nubes y las ventanas. Es decir, los días nublados también se debe aplicar protección solar, así como los días en que no salimos de casa; en esos casos, al menos usarlo en la mañana al despertar.

6. Hay distintas presentaciones de protectores solares, para todos los gustos y necesidades. Una guía práctica para elegir el que más se adecúe a ti: para bebés, pantallas minerales en crema; para escolares, cremas, lociones o spray, aunque este último también se recomienda para zonas pilosas o extensas del cuerpo; para adolescentes, lociones, spray o fluidos; para adultos jóvenes, pastas o polvos compactos, cremas oil free, fluidos o lociones; y para adultos mayores, cremas.

7. Es muy común que al aplicar el protector solar ardan los ojos. Lo que puede disminuir un poco este efecto es aplicar poca cantidad cerca de esa área y esperar al menos 20 minutos antes de exponerse al sol o de realizar alguna actividad física que genere sudor.

8. También se pueden utilizar accesorios que nos protejan del sol. Puedes encontrar camisetas, trajes de baño, lentes, sombreros y gorros, todos con FPS.

Para resumir: aplica protector solar diariamente, salgas o no de casa; que el protector solar sea lo primero que toque tu piel; si vas a estar mucho tiempo al aire libre, reaplícalo al menos cada 4 horas; y recuerda que hay muchos tipos de protector solar, seguramente encontrarás uno que te fascine.

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